Las Atarazanas

drassanes reials Barcelona

Pere de Prada i Arana

EL ORIGEN DE LAS ATARAZANAS
Con el nombre de Drassanes Reials de Barcelona (Atarazanas Reales de Barcelona) nos referimos a un conjunto de edificios y estructuras que han llegado a nosotros tras  más de siete siglos de historia. Todo empieza con el primer recinto original construido a mediados del siglo XIII en la playa de Barcelona, fuera de las murallas y al pie de la montaña de Montjuïc. Cuatro torres y tres cerraduras de muralla delimitaban el espacio pensado para la construcción y el mantenimiento de galeras y barcos de guerra al servicio del rey de Aragón Pere el Gran. Era un edificio abierto al mar, puesto que los barcos entraban y salían por la fachada del Mediterráneo. A partir de este primer recinto, el edificio fue creciendo, incorporó potentes murallas y baluartes y se convirtió en un gran arsenal medieval.

EN EL S. XVI SE RECONSTRUYE EL EDIFICIO
A principios del siglo XVI, cuando la flota naval tenía que ser uno de los principales instrumentos de la política exterior de la Corona Hispánica, las Atarazanas Reales se encontraban en un momento difícil. La construcción del primer espigón del puerto había provocado daños en la costa y parte del edificio se había hundido, por lo que la Corona decidió construir un edificio nuevo y aprovechar sólo una parte del antiguo. La mayor parte del que ahora vemos data de esa época. Pero no sólo la Corona tenía responsabilidad en la gestión de las atarazanas, también el Consell de Cent de Barcelona y la Diputació General administraban parte del conjunto y tenían sus propias flotas de galeras.

LA GRAN FÁBRICA DE GALERAS
Hasta mediados del siglo XVIII las Atarazanas Reales fueron una gran fábrica de galeras, una industria que daba trabajo directa o indirectamente a miles de personas y que constituía un gran motor económico para la ciudad y para el país. Pero, poco a poco, la galera como barco militar fue perdiendo valor, y en este proceso, también las Atarazanas Reales fueron acogiendo otros usos no navales, como por ejemplo los de cuartel, prisión, fábrica de cañones, etc., hasta que en 1802 pasaron definitivamente a ser maestranza y parque de artillería.

UN EDIFICIO PARA USOS MILITARES
Además del recinto que podemos visitar ahora, las Atarazanas Reales estaban rodeadas de cuarteles, fortificaciones y talleres ahora desaparecidos. Dado que durante el siglo XIX y una parte del XX se utilizó como instalación militar, algunos elementos muy valiosos, como por ejemplo la muralla medieval o el Baluarte de Santa Madrona, se salvaron de la destrucción.

LA CREACIÓN DEL MUSEO MARÍTIMO
Las Atarazanas Reales estuvieron a punto de ser derrumbadas durante las grandes reformas urbanísticas que tuvieron lugar en Barcelona en las primeras décadas del siglo XX, pero lograron salvarse y en 1935 pasaron a formar parte del patrimonio de la ciudad. El 20 de octubre de 1936 se aprueba la disposición que crea el Museo Marítimo de Cataluña.

La disposición establecía “La necesidad de instalar el Museo Marítimo de Cataluña en un lugar  adecuado para conservar, valorados, los ejemplares del Museo del Instituto Náutico del Mediterráneo y los numerosos que, en los momentos actuales se pueden reunir, aconsejan destinar para el Museo Marítimo, la parte antigua de las Atarazanas, lugar nobilisimo por la arquitectura y por la tradición marítima de Cataluña que evoca. El Ayuntamiento de Barcelona había decidido destinar a fines culturales el edificio de las antiguas Atarazanas, en cuanto fueran aptas para alguna instalación. Ha llegado ahora el momento de hacer instalación definitiva del Museo Marítimo de Cataluña“.

Josep Tarradellas, Conseller en Cap de la Generalitat de Cataluña, firmó el siguiente Decreto, con un artículo único: “Las naves situadas en la parte derecha del edificio de las Atarazanas, son destinadas, de acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona, ​​a Museo Marítimo de Cataluña “. Por primera vez, las Atarazanas Reales pasaban a ser un equipamiento cultural, función que conserva actualmente.