Los rescatadores

    • +16 ANYS
    • 28.04.2020

    Otro rescate fructífero. Que bien sentía el trabajo bien hecho. Pero no había tiempo que perder; tenían que planificar el siguiente rescate, ya lo celebrarían durante el viaje.

    Gracias a la tecnología determinaron que el siguiente sería en un pailebote familiar que se cruzaría con ellos por la mañana. Cuando había niños siempre era más difícil, pero no podían dejar ir, menos sabiendo que tenían su tesorito encerrada bajo llave. Llegado el momento, el capitán calmaba sus nervios cogiendo con su mano al Negociador. Lo habían hecho miles de veces, abordar la embarcación y mostrar a los tripulantes el Negociador, su arma predilecta, mientras los otros bajaban y rescataban el botín. Ellos no lo dejarían morir encerrado en un cajón o una vitrina, se lo gastarían o lo venderían dándole otra vida.

    Al terminar siempre se decían: no hay tiempo que perder, el tiempo es oro.

     

    Fry

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