El Museo Marítimo de Barcelona reúne, desde 1929, un importante conjunto de colecciones que ilustran la cultura marítima catalana y ayudan a entender el cómo y el porqué de la historia marítima del país.
El antecedente principal del Museo Marítimo de Barcelona lo encontramos en la creación, en 1929, de la Junta de Patronato del Instituto Náutico del Mediterráneo, que a partir de 1931 impulsó la creación de un museo naval y una biblioteca especializada. Paralelamente a dicho proyecto, aunque sin conexión alguna con el mismo, la ciudad de Barcelona recuperaba las Reales Atarazanas, un conjunto cuyos inquilinos militares debían abandonar definitivamente en 1935. Aunque se trataba de dos hechos diferenciados, ya planeaba la idea de instalar un museo marítimo dentro del recinto gótico recuperado.
El estallido de la Guerra Civil precipitó los hechos: en agosto de 1936 se disolvió la Junta de Patronato del INM y el 23 de octubre se creó el Museo Marítimo de Cataluña, que dependía de la Generalitat de Cataluña. Este museo pasó a ocupar una parte del edificio medieval. Entre 1936 y 1939 el museo desempeñó una valiosa y arriesgada función de salvamento del patrimonio marítimo catalán, pero no pudo ser inaugurado hasta el 18 de enero de 1941 como Museo Marítimo de Barcelona, dependiente entonces de la Diputación de Barcelona.
El museo, que continuó ocupando el edificio de las Atarazanas, pasó de ocupar 4.000 m2 en 1941 a 10.000 m2 en 1985. Diferentes etapas, con diferentes directores al timón, hicieron del museo una de las instituciones museísticas más importantes de Barcelona y uno de los mejores museos marítimos del mundo.
A partir de 1985 hubo cambios en la dirección y en la política del museo y se planteó un proyecto fundamental, el Plan Director de Reforma y Restauración de las Atarazanas (1985) de los arquitectos Esteve y Robert Terrades, cuyo principal objetivo era restaurar integralmente el conjunto monumental. Asimismo, se redactó un plan de usos que contempla la creación en las Reales Atarazanas de un gran centro cultural de difusión de todas las actividades relacionadas con el mar y la navegación.
La conservación y el desarrollo del museo quedaron garantizados el 1 de febrero de 1993 con la constitución del Consorcio de las Atarazanas de Barcelona, fruto del acuerdo entre el Ayuntamiento de Barcelona (propietario del edificio desde 1935), la Diputación de Barcelona (propietaria desde 1939 de las colecciones del Museo Marítimo) y la Autoridad Portuaria de Barcelona.
El gran proyecto de futuro es la restauración definitiva del conjunto arquitectónico y la consolidación del Museo Marítimo como un gran centro de referencia sobre la cultura marítima del Mediterráneo.
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Jardín del Rey

Fachada principal

Submarino Ictíneo en el Jardín del Rey

Vista de la exposición permanente